Los que estamos alrededor del mundo esotérico vemos de todo,
tanto análisis críticos como creencias ciegas cuando un verdadero buscador
tiene que tender al análisis sin ser escéptico.
En corrientes new age es bastante tradicional y conocido el
llamado “decreto”, que es un supuesto poder verbal que nos permite trascender nuestras
capacidades físicas marcando nuestros objetivos. Un decreto clásico es decir y
manifestar algo que se desea, con un formato más o menos así:
Afirmo y Decreto que mi autoestima se eleve para amarme,
respetarme, valorarme y honrarme verdaderamente
Incluso, para quien no tiene imaginación para hacer estos
decretos, existen libros con títulos tipo “el decreto de cada día”.
Lo cierto es que los decretos funcionan, pero no funcionan
por una suerte teúrgica o mística ni mucho menos relacionada con la comunicación
con la divinidad. Funcionan por que la expresión verbal de un deseo, suele
provocar en nuestra psique los mecanismos básicos para enfocarnos a la consecución
del mismo. Es lo que se conoce como aplicación
de la asertividad.
La asertividad es la capacidad de expresar tus derechos y deseos,
en base a ellos una vez manifestados, mantener la defensa de tus argumentos
ante terceros, la asertividad es auto afirmativa, madura y está enfocada a
pedir/se y exigir/se lo que se necesita . La asertividad es aquella habilidad
personal que nos permite expresar de forma adecuada nuestras y necesidades poniéndonos
en el camino de su logro.
Lamentablemente vemos como muchos seguidores de new age,
manifiestan sus decretos sin conocer el mecanismo de la asertividad, dándole un
valor mágico, divino y en ocasiones supersticioso.
Desde GFB abogamos por conocer lo que se practica.

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