Muy probablemente hayáis escuchado una historia, atribuida a un anciano de alguna tribu amerindia o similar, donde el anciano dice a su nieto:
-En tu interior hay dos lobos luchando, entre si y solo uno saldrá vivo.
-¿Cual vencerá, abuelo?
-El que alimentes, contestó el anciano.
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| En tu interior hay dos lobos luchando |
La leyenda original es de la tribu inuit de los Inupiatun, del norte de Alaska, pero es demasiado desagradable como para reflejarla en el blog y no es necesario dado que el sentido es exactamente el mismo que el que se vislumbra en la reducción popular que esta reflejada arriba.
En ocasiones, nos vemos abocados a una lucha interior, intima, irresoluble en ocasiones, y en no pocas veces con un condicionante de bloqueo, dado que, cualquier solución no es buena.
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| Testamento filosófico |
Abordar este tema desde un punto de vista esotérico o iniciático es bastante complicado, pero me ha venido a la mente la figura del “testamento” que existe en varias formas iniciáticas, en este “testamento” el iniciando se enfrenta a su muerte simbólica, a un cambio de persona y de personalidad, a una nueva vida y para comenzarla, tiene que arrancarse el corazón para que nazca otro nuevo de sus propias cenizas, pero, para que esto ocurra hay que morir simbólicamente y ante ese fallecimiento se pregunta: ¿Como te gustaría ser recordado?
Pero, ser recordado implica percepción no auto-convencimiento. Por lo tanto volvemos a la decisión principal “el que alimentes”, ¿y cual tienes que alimentar?, no lo se, seguramente , alimentemos lo que alimentemos nos equivocamos. Solo queda protegerse y eso se hace con verdad, transparencia, sinceridad y claridad.

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